viernes, 23 de agosto de 2013

EVE

Flynn entró despacio con miedo a molestarme.
-Pasa, no me voy a morir por eso.
-¿Que tal... Que tal estas?
-Machacada, siento como si un millón de agujas se clavasen en mi piel,
por no hablar de la cabeza...
-Yo... Lo siento mucho, si Liz... Pero ya se lo hemos dicho ya he...
-Lo se -le corté- lo he oído, en un momento que me he despertado, y no
me ha gustado, tu mismo me regañaste por tratarla mal, os habéis pasado
y mucho, parecíais los típicos padres estrictos, no se merece
eso, estuvo toda la mañana atenta a mi, por si no lo sabías -me había
molestado mucho como la habían tratado, y aunque me había costado un
esfuerzo tremendo decir eso, no lo mostré.
-¿Se puede?- dijo Amber apoyada en el marco de la puerta, tenia ojeras, y estaba algo pálida.
-Si, yo ya me iba-dijo Flynn, en su voz se notaba que mis palabras le habían hecho efecto.
-¿Que tal estas?
-Bien- dije secamente.
Suspiró, y dijo algo entredientes que no llegue a entender.
-Tranquilízate, Liz no tiene la culpa de nada, ella está enamorada, y nada ni nadie va a cambiar eso, el amor es algo incontrolable, el amor mata y da vida, y no se puede evitar, así que no os molestéis en intentarlo, aparte Aaron tenia sus motivos para hacer lo que hizo, motivos que tu y Flynn no conocéis, y no tenéis porque conocer, lo importante aquí es que yo no le culpo, de nada, ni a el ni mucho menos a Liz, así que por una vez, dejarles seguir su propio camino, cada uno tiene errores por cometer, piedras con las que tropezar en el camino, y no nos vais a ayudar quitando esas piedras, aunque nuestro camino este lleno de ellas, ¿de acuerdo? Liz no se merece que la tratéis así, así que dejad de hacerlo, ¿de acuerdo?- tanto hablar me estaba pasando facturaba, notaba como mis párpados peleaban por cerrarse.
Amber fingió ignorar mi discursito, pero noté que había hecho efecto, y que no lo iba a olvidar.
-¿No estas ni un poco enfadada?
-No- dije con voz firme.
-Ya veremos.
-¿El que?
-Si te sales con la tuya intentando salvar un amor que en realidad no existe.
-El simple hecho de que lo intentes negar demuestra que existe. Pienses lo que pienses, la verdad es esa, no les separareis, no lo permitiré, ni yo ni ellos, da igual lo que penséis, por que la verdad no cambiara- y con esa desafiante frase a modo de despedida, Amber se levantó de la cama y se fue.
El doctor que me había atendido vino a verme, y me dijo que ya podía volver a casa, pero debía hacer reposo absoluto durante cuatro días, acepte a regañadientes, segura de que serian los cuatro días mas aburridos de mi vida y me quedé dormida de nuevo.
En los siguientes cuatro días todos estaban muy serios, aunque yo volaba de aquí para allá de vez en cuando, tenía que estar reposando, así que la mayor parte del tiempo venía alguno de ellos (Liz, Mike, Flynn y Amber) a animarme un rato.

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